martes, 21 de marzo de 2017

Día de primavera

Empieza aclarando el alba,
de tenue azul se viste el cielo,
el sol se asoma con calma,
al son, al ritmo del tiempo.

Inicia un día de primavera,
acontece una bonita mañana,
cae rocío sobre las veredas,
no hay nieve en las montañas.

¡Que mañana esplendorosa!
bellos trinos entonan las aves,
el sol desde el alba se asoma,
han despertado los animales.

Ya no agobia el frío de invierno
ni tampoco el viento de otoño,
de los arboles brotan las hojas
y de las rosas nuevos retoños.

Murmullos invaden los campos,
los valles se tiñen de flores,
en los bosques reina el encanto,
renaciendo nuevos colores.

Las mariposas vuelan y retozan,
dejándose llevar por el viento,
rozando con flores y rosas
sus alas en gran movimiento.

La mañana se fue poco a poco,
el sol en el cenit, más arriba,
la tarde llegó como soplo,
como soplo de cálida brisa.

Mis ojos contemplan la gloria
al mirar espléndido alarde,
altanera se veía la mañana,
majestuosa se ve ya la tarde.

Las nubes corren en lo alto,
parecen algodones en flote,
forman figuras por un rato
y luego el viento las rompe.

Las olas en viaje ondulante,
en medio del mar se agitan,
pero con un rugido estridente
en la orilla parece que gritan.

Ya no vuelan más mariposas,
ya no se escuchan las aves,
las que cantaban odas gloriosas
y adornaban la bella tarde.

Se ha extinguido el viento,
las flores ya no se mueven,
algunas pierden su aliento
y otras tantas se mueren.

El astro rey se ha ocultado,
cual niño duerme en su cuna,
el hermoso día ha enlutado
y en el luto surgió ya la luna.

¡Que luna más brillante!
su luz el olimpo destella,
como brillo de diamantes,
como las lejanas estrellas.

Se oye el canto de los grillos
bajo el fresco y rico sereno,
que cubre todo de rocío tibio
y humedece cada sendero.

Fúnebre está el ambiente,
hay tinieblas, hay reproche,
porque ya no existe la tarde
y ha llegado ya la noche.

Los murmullos han cesado,
la noche luce pálida y negra,
el día al fin se ha consumado,
ya pasó un día de primavera.